Saturday, January 14, 2006

El regreso: Madrigal de las Altas Torres


Mi pueblo se llama Madrigal de las Altas Torres. Un nombre precioso y rimbombante para un lugar insignificante...


Una isla. Eso somos. ¿Una isla o una balsa? Un círculo perfecto diseñado para flotar en los mares de cereal y polvo, en la inmensidad de la meseta. De día el sol nos guía. Por la noche las estrellas nos orientan, como siempre han hecho con los marinos...



Al recordar mi pueblo se me viene a la boca un intenso sabor a tierra, tierra seca por el sol y el viento, tierra vieja. Y de repente el mundo se divide en dos: cielo y tierra. Y en medio el aire, que no es nada, se resume en una línea: el horizonte.



¡Qué distintas se ven las cosas desde la distancia...! ¿De verdad? En cierto sentido sí. La distancia no enfría los rencores y sí engrandece los recuerdos. No supone una mayor objetividad, sino más bien la amplificación de lo vivido. Suele producir un sentimiento de pérdida, de soledad, de carencia de lo propio. A mi no me sucede eso con mi pueblo. La distancia no infunde en mí ningún sentimiento de nostalgia ni de morriña. Pero tampoco me permite tener un punto de vista elevado desde el que observar los hechos de forma objetiva, olvidando el pasado.




Madrigal..., ese pueblo perdido en la meseta castellana, congelado en la historia y olvidado en el presente. Su constitución, su forma, su fisionomía, siempre me han provocado emoción y en cierta manera orgullo. Sus gentes, sus anécdotas, sus costumbres, siempre ajenas a mí, madrigaleña de cepa, avergonzantes para cualquier persona con sentido común. ¡Cómo vivir en un conjunto histórico artístico formidable, rodeada de la zafiedad y violencia de unas costumbres tan medievales como los muros que lo encierran!





Como no tengo nada bueno que contar sobre Madrigal, ni ganas de despotricar contra él me quedan, tomaré el poético nombre de mi pueblo como ejemplo, y dejaré su descripción en palabras de Unamuno y a la imaginación de cada cual.




Ruinas perdidas en campo

que lecho de mar fue antes de hombres,
tus cubos mordieron el polvo
Madrigal de las Altas Torres.
Tú la cuna de Isabel, tumba
de don Juan fatídico brote:

cayó en Salamanca dorada
Y en Ávila, hoy, fúnebre corte.
Medina del Campo sueña

-cigüeñas, cornejas alborde-

el de César Borgia, ¡qué salto!,
San Juan de la Cruz que se esconde.
Cielo del águila bicéfala,
nubarrones llegan del Norte,

Maldonado, Bravo, Padilla.
Lutero a lo lejos responde.
Don Sebastián el encubierto,
el rey del misterio, el Quijote
de Portugal, ¡ay pastelero!,

Venías quien sabe de dónde...

Fray Luis de León, ojos, manos

se doblan la última noche,
quebrada la cárcel de carne,

Su mente al sereno se acoge
Castilla, Castilla, Castilla,
madriguera de recios hombres:
tus castillos muerden el polvo,
Madrigal de las Altas Torres,
ruinas perdidas en lecho,

y a seco, de ciénaga enorme.





Entre estos muros se respira la esencia de España, siempre a medio camino entre Europa, África y América, impregnada de mil culturas y civilizaciones, siempre tosca y ruda, pero bella, siempre en continuo conflicto de identidad, siempre vacía y sola, anclada en el pasado. Plagada de individuos geniales y de masas descontroladas. Siempre en conflicto consigo misma.



Pero no puedo olvidar que en estas tierras solitarias aprendí a ser yo...



Friday, January 13, 2006

Im Memoriam_in process





La noche del 23 de Diciembre, mientras reíamos y bailábamos en ese antro llamado Testorossa, me acordé de Sergio. No era la primera vez que me acordaba de él. En los últimos meses frecuentemente rondaba por mi cabeza la pregunta ¿qué tal estará Sergio?

Con ese don de la oportunidad que me caracteriza, pregunté en el momento adecuado, como si un sexto sentido me dijera que ésa era la noche para acordarse de Sergio.

...

Prácticamente por error, he encontrado el nombre de Sergio en una lista de firmas en el manifiesto para apoyar las investigaciones realizadas por el Dr. Antonio Brú y su equipo acerca de los tratamientos del cáncer con neutrófilos? Leyendo los resúmenes de dicho manifiesto, no he sabido dilucidar si se trara de una investigación seria con mejorías reales en los pacientes, o una forma de esperanzar a los enfermos desahuciados y sus familias. En cualquier caso, no es a mí a quien le corresponde juzgarlo, ni me encuentro en posición para hacerlo.

http://www.terapia-cancer.org/docs/Resumen_Bru_07.pdf


Thursday, January 12, 2006

El regreso: tercer capítulo.

Siempre hay una segunda parte, unos opinan que nunca fueron buenas y otros opinan que superan a las primeras partes, pero en este caso era casi imposible que la secuela no superara a su predecesora. Me estoy refiriendo a mi regreso a la vida social.


Tras el estado de secuestro en el que viví durante el verano, recuperé contacto con esa realidad que siempre tanto me ha gustado: las noches pucelanas, en la mejor compañía posible, Pili. Nuria es un encanto y la adoro, y siempre agradezco que se venga con nosotras de marcha, aunque quizá pueda sentirse un poco extraña, debido a la diferencia de edad y de ambientes, nunca mejor dicho.


Tengo que aclarar que mi desaparición durante los meses de verano fui exclusivamente por mi culpa, porque es mi responsabilidad elegir con qué clase de gente me junto. Mi situación del verano fue a todas luces un error, desde el primer momento, pero no quise verlo hasta que fue demasiado tarde, porque era más cómodo no oponerse a nada, no plantar cara a la situación, como hubiera hecho otras veces. En este caso, me dejé llevar por la desidia y el desafecto personal, por una carencia absoluta de autoestima, como castigo autoinfligido, por no sé qué clase de estúpido sentimiento de culpa que a veces me invade.

Por supuesto, dejo libres
de este juicio a todos mis compañeros de piso y demás amigos, pues sólo tengo derecho a quejarme de mis extrañas elecciones en lo sentimental. Todo lo demás fue genial y lo repetiría sin ninguna duda. De hecho, tengo muchas cosas que agradecerles...

En este reencuentro con la vida social, cómo no, volví a mis bares de siempre. Mis bares de siempre a veces pueden resumirse en uno: el Testa.


Hay pocos bares tan cutres y mal olientes como
éste, pero tiene algo que siempre me hace estar a gusto. Supongo que será una mezcla entre el tipo de gente, la c lase de música y la bebida barata. Qué le vamos a hacer, la combinación es mortal. De hecho tengo que decir que la pobre Nuria es mucho más guapa de lo que aparece en la foto. Esos son los efectos del calimocho barato que se bebe en ese antro.


Todo ello, en un ambiente ahumado hasta la saciedad, con un nivel de saturación en el aire que hace que el vaho se condense en las paredes y el techo, chorreando como pringue repugnante, uhm..., delicioso...!

Con la dueña, Tere, Sudorosa para los amigos, y el camarero fascista, que siempre me he preguntado qué coño pintaba en un bar como el Testa... ¿Por qué no se va al Tintín? Porque seguro que allí no le aceptan por radical...

Si a eso le añadimos ciertos elementos neutros que frecuentan el bar, con este pedazo de cara de capullo, por ejemplo, que babean por ver a unas chicas besándose... Uff, se me revuelve el estómago de acordarme. Pero me reí mucho, porque le di lo que se merecía, algo menos, quizás...

Se quedó a cuadros cuando le dije a la cara que se había acercado a hablar con nosotras sólo porqu
e se había empalmado al ver a Pili y Nuria besándose. Menudo mamón, machito de mierda, flipao de las fantasías lésbicas,... Ojalá leyera esto.

En fin. lo asombroso es que en esas circunstancias lo pasé genial, como antaño, como siempre. La misma mierda de siempre, pero al menos mierda conocida.

Tuve tiempo para ponerme al día con Pili y dar explicaciones de mi desaparición. La pena es que no pueda enviarle mensajes para que me siga la pista, y para seguir yo la suya.

Este post es para ella, para que sepa que no me olvido, aunque estemos un poquito lejos.

¡Muchos besos, cielo!




Tuesday, January 10, 2006

El regreso: segundo capítulo.

El día de la reunión de Erasmus de Valladolid, (por cierto, cosa más inútil no la he visto) el 22 de diciembre, volví a Pucela, para encontrarme allí con los amigos de siempre y comer juntos.














Para no perder las buenas costumbres, Armando, Chema, Pili y yo fuimos a comer al restaurante chino de la calle Santa María. Fue uno de esos encuentros en los que todo el mundo tiene muchas cosas que contar, porque a todos nos habían pasado muchas cosas recientemente, y el contacto en los últimos tiempos no había sido muy fluido. Pili con su nuevo trabajo, en el parque tecnológico de Boecillo, en el que a veces explotan cosas; Armando también con trabajo y luciendo su nueva barba; Chema más guapo que nunca, con cara de haber visto mucho mundo junto en poco tiempo, en Berlín,...; y yo con una nueva relación y un montón de problemas acumulados por no resolver las cosas a su debido tiempo, como siempre.

Estuvimos charlando de lo humano y lo divino, con la pesadrez del tiempo que se escapa siempre presente. La comida fue pausada, algo secundario, cuando la intención era resumir más de tres meses de vidas distintas en cuestión de dos horas. Para aprovechar mejor, alargamos el postre con café y chupito... Como de costumbre.

Y no volvimos a estar juntos los cuatro, porque nuestras vidas cada vez se separan más por el trabajo, las parejas, las distintas ciudades,...

Espero que en Junio volvamos a vernos, en esta ocasión también con Agurtzane, que la echo de menos un montón. En Navidades sólo pudimos hablar por teléfono, pero tenemos que hacer algo juntas, como sea. ¿Qué tal ese Camino de Santiago? Nos está esperando...


Monday, January 09, 2006

El regreso: Castilla








Desde el avión pude contemplar con claridad esas tierras castellanas que tanto me emocionan, que tanto me liberan y me atrapan. El cielo, despejado y azul. La tierra seca y parda.


Me vino a la memoria aquel poema de Unamuno que mi profesora Doña Sara me hizo memorizar en tercero de E.G.B., hace ya tanto. Puede que fuera lo único bueno que me enseñara esa pécora. Pero tan sólo por este poema, mereció la pena soportarla.

Como no puedo competir con Unamuno, sencillamente, aquí publico su poema:




CASTILLA

Tú me levantas, tierra de Castilla,
en la rugosa palma de tu mano,

al cielo que te enciende y te refresca,
al cielo, tu amo,

Tierra nervuda, enjuta, despejada,
madre de corazones y de brazos,
toma el presente en ti viejos colores
del noble antaño.

Con la pradera cóncava del cielo
lindan en torno tus desnudos campos,
tiene en ti cuna el sol y en ti sepulcro
y en ti santuario.

Es todo cima tu extensión redonda
y en ti me siento al cielo levantado,

aire de cumbre es el que se respira
aquí, en tus páramos.

¡Ara gigante, tierra castellana,
a ese tu aire soltaré mis cantos,

si te son dignos bajarán al mundo

desde lo alto!


Miguel de Unamuno (1907)


Supongo que esto es algo que sólo un castellano puede entender...

Sunday, January 08, 2006

El regreso: primer capítulo.

En el aeropuerto de Londres me tocó devolver la buena acción del día. Si el taxista me había demostrado un cierto grado de confianza, yo hice un acto de fe cuando escuché a una chabala con pinta de o sea, qué pija y qué pava soy lamenterse por lo pesado de su equipaje. Pobrecilla- pensé- con lo mal que lo pasé yo cuando me tocó sacar tres kilos de la maleta para no pagar el sobrepeso... A esta chica le sobran más de cinco kilos,...no a ella, a su equipaje, quiero decir... Así voluntariamente me ofrecí a cederle mi espacio vacío en la maleta. Como no había tenido tiempo de meter nada, nada había dentro, y prácticamente toda la maleta se llenó con sus cosas. Por supuesto, esto es algo que está terminantemente prohibido, porque nunca se sabe lo que te pueden meter,... en la maleta. Pero esta chiquilla tenía pinta de ser una pavi-sosa de Palencia, de pueblo para más señas, que se había ido a Londres a estudiar inglés y volvía con los aires de soy la más guay. Con esa descripción, no sé cómo me dio por hacerle el favor precisamente a ella, pero eso demuestra mi completo estado catatónico, en el que ni sentía ni padecía. No acabó allí la cosa, sino que el chico que estaba a nuestro lado comenzó a darnos consejos. Me encantan los listos, sabéis a que me refiero, ¿no? Esta gente que con mucha seguridad te dice: sí, yo hablo perfecto inglés, porque llevo tres años trabajando de camarero en Inglaterra... Aunque se les olvida comentar que trabajan en una cafetería española o italiana, y que tienen un acento castizo que tira de espaldas. Pues uno de esos nos deleitó con su compañía y su conversación durante el viaje. Y lo peor es que la chica del sobrepeso (en la maleta) hacía muy buenas migas con él. Ya está -pensé- un roto para un descosido. Así no estropean dos casas, como decía el sabio de mi bisabuelo. En fin...

C
uando llegué a Villanubla sólo pensaba en recoger el equipaje y hacerle tragar sus mendos a la pava, a ver si así dejaba de decir tont
erías, pero lo que presencié mereció la pena. Crimen y castigo: ¿que eres una niñata tonta que vas de guay y de o sea por la vida? Pues tu madre sin ningún sentido del ridículo y una enorme pancarta acompañada de los paletos de tus tíos van a recibirte al aeropuerto. Y te quedas con una cara de ¡ah, qué horror, no os conozco! ¡Mamá, por favor, baja la pancarta!

JAJAJAJA, NO PUDO SER MEJOR. Mi paciencia y sufrimiento fueron premiados con este momento de vergüenza ajena. Y no quiero ser mala, pero es que la niño de las pelotas...

A partir de ahí empezó lo bueno, porque mi querid
a Ele había ido a recogerme y esperaba con santa paciencia en la cafetería mientras yo me libraba de la madre de la pava, que se deshacía en abrazos y gracias por la ayuda prestada a su hija.

Me imagino que el careto que yo portaba tras las aventuras vividas en las 12 horas previas sería peor que un cromo de boxeo. Además tuve momento desahogo vomitando en cuestión de pocos minutos un cúmulo de malas experiencias vividas en los dos meses anteriores. A la pobre Elena le debí de asutar mucho, porque se empeñó en cuidarme y mimarme, y en que me quedara a dormir esa noche en casa, para descansar un poco y charlar más antes de volver a casa de mis padres. Evidentemente, conociendo a mis padres, aquello era impensable. Vamos hombre, lo que tienes que hacer es venirte a casa corriendo, directamente, y no moverte más, para descansar y recuperarte y comer bien, que a saber lo que comerás allí en Alemania...

Allí estuve de nue
vo, en Tirso de Molina, con las risas de siempre y el mismo buen rollo de siempre, a pesar de las malas noticias (el padre de Rubio ingresado). Conocí al nuevo inquilino sorpresa de la casa: el hurón de Mo. No recuerdo su nombre, así que no puedo presentarlo, pero si hay que elegir un nombre típico de mascota, yo lo llamaría Inquieto, porque no es capaz de estarse quieto ni tranquilo, a no ser que le des mucho mucho calor humano y le gustes. Por cierto, creo que me dio alergia o que algo se me metió en el ojo, porque empezó a irritárseme el párpado y al día siguiente lo tenía como una morcilla. ¡Genial, lo que me faltaba pal duro...!

Entre unas cosas y otras, u
nas risas por aquí, un chocolatito por allá, se me hizo tarde, y perdí el tren que quería coger. Llamé a mi casa para avisar, pero no había nadie. Llamé al móvil de mi madre, y no me lo cogió. Mal asunto, se me va a caer el pelo...

Raúl me llevó en coche hasta Medina del Campo, aprovechando que el tenía que irse a Coca para trabajar. Así pudimos hablar de tú a tú y contarnos las penas, en aquel momento la soledad y la dificultad de adaptación a los cambios.

Cuando llegué mis padres estaban histéricos, no tuvieron ni una sola palabra agradable y sí muchas en un poco poco cordial. Todo se acabó al llegar a casa. Comí, hasta hartarme, y dormí, cómo no, en el sofá, para no perder las malas costumbres.


En ese momento soñé en algún idioma, no sé en cual, porque mi madre me despertó diciéndome que estaba en España. ¡Ah, sí...! Hogar, dulce hogar... Perdona que no me levante...

Y cual hurón, me hice un ovillo en el calorcito del brasero, pensando lo lejos que estaba del calor humano que a mí me gustaba...


Saturday, January 07, 2006

El regreso: preámbulo.

Como todo buen regreso, mi vuelta a España estuvo repleta de sensaciones contradictorias.

Los últimos días que pasé en Hamburgo antes de Navidades estuve prácticamente de continuo en el piso de Andi. La noche del 18 aún no había empezado a preparar el equipaje y, la verdad, era síntoma de mis pocas ganas de regresar.

El fantástico día 19 de diciembre fue un auténtico desastre. Comencé la mañana sola, en mi piso recién estrenado y totalmente caótico, con la garganta seca y dolor de cabeza... ¿Qué hora es...? Mierda, las 6, me he dormido...
El despertador debía haber sonado a las 5, y seguramente lo hizo, pero en mi estado de agotamiento y tristeza moral, debí de apartarlo de mi vista de un manotazo. Así me fue...

Sin ducharme, sin haber dormido más que una hora, sin desayunar, sin peinar,..

Cogí un puñado de ropa y lo metí en la maleta, sin ningún control. Revisé lo importante: dinero, documentación, llaves, billetes... Ok, todo en orden.

Salí corriendo hacia la parada de metro, que nunca había estado tan lejos, y para colmo de mis males me tocó esperar 11 minutos allí al próximo tren. Nunca había tardado tanto.

Llegué a la Hauptbahnhof y sin aliento corrí hacia la estación de autobuses, ZOB... Mierda, mierda... El único autobús que comunica Hamburgo con el aeropuerto de Lübeck se había ido, sin mí, claro. Puntualidad alemana,... En España aún habría tenido una oportunidad, sólo llegué 5 minutos tarde...

No hay más buses, no hay trenes,..
.uhm, tendré que coger un taxi.

Aquí empieza la parte divertida de la historia: el taxista es inmigrante, por supuesto, islámico. No habla ni una palabra de inglés, y habla alemán con un acento... Le digo el destino y me comenta el precio: 100 euros. ¿Cómo...? ¡Cien euros! Como le caí bien me dijo que 90 euros era su precio especial. Yo no estaba preparada para aquello, y le pedí que me llevara a un cajero automático. Al menos estaba segura de tener dinero en la cuenta, porque acababa de recibir la beca y me sobraba. Pero como soy la MASTER OF DESASTER, los cajeros no tenían red, así que no podía sacar dinero. Volví al taxi desesperada y le dije al taxista lo que ocurría.

Busqué en mi cartera y tenía 50 euros y 25 libras, se lo mostré, le expliqué a cuanto está el cambio de la libra y lo aceptó. Merry Christmas!, me dijo el taxista islámico.

Ufff! ¡Menos mal!
Aún queda gente en el mundo dispuesta a perdonar estas cosas. Ya sé que le estaba pagando una pasta, pero cualquier otro no se hubiera complicado tanto la vida. Cuando me recuperé del susto de los 90 euros perdidos por 5 malditos minutos más de sueño, me relajé, dentro de lo que cabe.

Llegué al aeropuerto on time, gracias a las carreras desenfrenadas de mi querido taxista. Estaba tan agotada que ni siquiera pasé miedo cuando íbamos a 150 Km/h por una autopista congelada y con niebla.

En el aeropuerto todo fue muy rápido, o eso recuerdo. Un vuelo muy normal, sin sobresaltos, pero con niebla, nieve, viento, de todo, en el despegue.

Aterrizaje en Stansted, ¡pero coño, si hay sol en Londres!

Después de haber pasado dos meses en Hamburgo, el clima de Londres parece formidable, ironías de la vida...


Sunday, December 18, 2005

Dos meses después...

Hoy hace exactamente dos meses que llegué a Hamburgo y es mi último día aquí antes de Navidades.

Mañana tengo el vuelo de vuelta a casa. No me hace especial ilusión, porque estos dos meses se me han pasado volando y tengo la sensación de que una pausa de tres semanas no me hace ningún bien en estos momentos. Cuando empiezas a coger el ritmo de vida tienes que regresar y se olvidan algunos de los progresos hechos.

Por otra parte, la vuelta a casa significa un choque con la realidad. Reaparecen los problemas que la distancia ocultaba y algunos asuntos sin resolver vuelven a cobrar importancia. La vida es más real y las preocupaciones más palpables. Todo cobra forma, se materializa y se vuelve más pesado (ahora entiendo más que nunca las sensaciones de La insoportable levedad del ser, el contraste entre los momentos de ligereza y libertad, en los que el cuerpo flota aun a riesgo de aterrizar de forma brusca, y los momentos de agobio y pesadez en que la vida real se hace densa y se mastica en el aire, pero se mantienen los pies en el suelo).

Tras este momento de divagación (perdonadme, son dos meses sin demasiada comunicación verbal), me despido por vacaciones, ya que el blog deja de tener sentido cuando estoy en persona para poder contar lo que me pasa por la cabeza.

Saturday, December 03, 2005

Feliz en la ignorancia...

Siempre se ha dicho que a veces es mejor no preguntar,... lo malo es que la gente pregunta. Y qué preguntas!

Cuando eres extranjero pero de un país que todo el mundo "conoce", como es Espagna, a todo el mundo le invade una repentina curiosidad por saber cosas "típicas" sobre tu país, o lo que es aún peor, todos pretenden demostrar lo mucho que saben sobre la cultura y el modo de vida espagnoles. Ya se sabe, una semanita en Lloret de Mar como viaje de fin de curso proporciona la cultura suficiente para escribir una tesis doctoral sobre el modus vivendi del macho espagnol.

Indagando en las conversaciones con mis compagneros de Universidad, he llegado a hacerme una idea aproximada de la imagen que Espagna proyecta en el extranjero. La conclusión es muy triste, es alarmante. El conocimiento es... prácticamente nulo. Para empezar, la cultura general sobre Espagna es más que escasa. Desde escuchar cosas como que Espagna es un desierto plano, uniforme y sin altitud alguna sobre el nivel del mar, rodeado de costas paradisíacas, hasta tener que soportar comentarios sobre los espagnoles y nuestras ropas de cuero pegadas al cuerpo a pesar del calor, nuestras famosas enchiladas, primas de la paella, por supuesto, y nuestra continua convivencia con el ganado vacuno, bravo, cómo no, similar al toro de Osborno..., ya he tenido suficiente disgusto para una temporada. El cacao mental es semejante al de Misión Imposible (creo que II): "curiosa forma de honrar a su Dios, quemando santos", con esa mezcla entre las fallas valencianas y las procesiones andaluzas de semana santa. No nos engagnemos, Spain is different, queramos o no, y no va a ser fácil conseguir que se nos vea como un país europeo "civilizado". De momento, sólo somos un buen destino turístico, sólo por el buen tiempo y por El Prado, y la cuna de artistas como Picasso o Gaudí.

-Cuántas ciudades espagnolas conoces?
- Madrid, Barcelona, Sevilla..., Valencia,......, Bilbao..........?

(Yo ya he renunciado a dar explicaciones de dónde está Valladolid.)

-De dónde eres?
-De cerca de Madrid.

Wednesday, November 30, 2005

No es como en las pelis...


No sé si he comentado antes que vivo en un piso sin lavadora y que, por tanto, tengo que frecuentar la lavandería de vez en cuando. Es algo bastante habitual aquí, los pisos de alquiler amueblados no siempre incluyen todos los electrodomésticos. La lavadora se considera prescindible, no me digas por qué...

Después de varias experiencias, he llegado a una conclusión, por otra parte totalmente lógica: las lavanderías no son como en las pelis...
Atención al antro que tengo que utilizar para lavar mi ropa, a veces dudo de si se lava o sale más sucia que al principio...

En las películas americanas este tipo de locales siempre aparecen como lugares de encuentro, de nacimiento de una amistad como fruto de la casualidad, de punto de contacto para los vecinos que no se conocen. No sé si yo he tenido mala suerte o mi caso es el más normal. La lavandería que tengo cerca de casa, en la calle paralela a la mía, siempre está vacía. La gente deja su ropa allí y se va. Nadie se queda esperando mientras lee el periódico o escucha música, nadie habla con nadie a no ser que tu máquina no funcione.

Teniendo en cuenta el barrio en el que vivo, barrio de inmigrantes y pobres, de gente que está de paso y de ancianos que llevan allí toda su vida, desde antes de que los nazis convirtieran Harburg en un barrio más de Hamburg, es fácil imaginar que no es el lugar idílico para hacer amistad con extraños y ciertamente la gente es aún más cerrada que en el centro, porque hay más desconfianza.


Por otra parte, yo he empezado a hacer lo mismo: dejo allí mi ropa, me subo a casa a cenar y vuelvo a por ella. El lavado tarda 30 minutos, el centrigugado tarda 10 minutos y la secadora tarda otros 15 minutos; en total suelo perder algo más de una hora a la semana y me viene costando (3´50 lavar + 0´20 suavizante + 0´60 centrifugar + 0´60 secar) unos cinco euros. No está mal por algo que normalmente das por supuesto.

Además, el primer día que tuve que usar las máquinas fue muy divertido. No entendía ni una sola palabra de las instrucciones de uso, así que hice caso a mi intuición (al método prueba-error) hasta que conseguí que aquello reaccionara.

¡Y yo que esperaba que apareciera un tiazo como el de "40 días y 40 noches" que me ayudara a meter mis trapos en aquella descomunal secadora industrial...!

Definitivamente, nada que ver con las películas...