Friday, March 10, 2006

Esperando la primavera

Nunca pensé que el título de mi blog fuera a ser tan apropiado y tan válido en todo momento. El frío continúa, más frío que nunca, si cabe. Las temperaturas no son mortales, pero suficientemente bajas como para que salir a la calle sea incómodo, posible, pero incómodo. Si no hay necesidad, ¿para qué sufrir gratuitamente?

Me hace mucha gracia cuando hablo con alguno de mis amigos que estáis en Valladolid y me decís que ha nevado. Uff, ayer hasta cuajó, ¡un par de centímetros! Burgos es otra cosa, lo sé. Allí sí nieva. Pero creo que cuando Rubio y Ele vinieron pudieron comprobar que esto no es ninguna broma. Incluso
descubrieron nuevos sonidos, la nieve cuando cae sobre más nieve reciente, sobre hielo, sobre nieve helada,... Por eso hay tantas palabras para definir la nieve y los distintos matices del color blanco, como los esquimales.

Las fotos que aquí presento acaban de ser tomadas desde la ventana de mi habitación, hoy, 10 de marzo, a las 12 del mediodía. Y no es algo esporádico. Nieva un día sí y uno no, a veces y uno también. En octubre empezaron las primeras nevadas y no se sabe cuándo serán las últimas, pero estoy deseando que lleguen para poder empezar a caminar por la calle sin sentir punzadas de dolor en los dedos, la nariz, los pies,... No es broma, por un paseo por el parque de Harburg tuve que volverme a casa corriendo para entrar en calor porque no podía soportarlo más. Empezaba a notar serios problemas en las piernas y las manos. Los picores eran insoportables... Lo pasé mal, eh.

He tomado la decisión de que nunca viviré en una latitud más al norte que Hamburgo, al menos durante los meses de invierno. Por mucho que sienta curiosidad por países como Suecia, Finlandia y Noruega en Europa, o Canadá en América, lo siento mucho, pero serán lugares para visitar, no para vivir. Mi salud no me lo permitiría. Y la imposición de una vida relegada al interior, me asfixiaría. Para estar en clausura me voy a un convento, de retiro espiritual. Al menos así, me ahorraría el trabajo y los impuestos...

1 comment:

Carmen Monge said...

Hola, pucelana, sabía yo que algo habrías visto en común cuando tan amablemente me escribiste,pues soy Castellanoleonesa de Soria. Me encanta leer lo que escribes pues por un lado lo haces muy bien y por otro ofreces una visión de un país que no conozco y me interesa verlo por tus ojos jóvenes. Tengo un hijo de 18 que este verano estuvo un mes en la capital y vino muy contento, estuvo comiendo en una casa de ocupas, baratísimas aunque tenía que fregar los utensilios cosa que aquí no había manera que hiciera aunque ha empezado a hacerlo.
Me encanta tu manera de ver lo de la vida social pues a mí me ha pasado siempre lo mismo y muchas veces lo he solucionado (la necesidad de soledad) estropeando de algún modo el tef. o seleccionando cuando lo cojo pero estoy de acuerdo contigo que es un riesgo y por otra parte en el trato con la gente nun ca sabes cuando va a surgir el estímulo interesante por el que merece la pena haber salido o contactado. Dejo de darte el rollo. Un soplido de calor y que resistas bien para que me cuentes la primavera.